Tracing Paper

Tracing Paper

Repetición per se

Hacer objeto de reflexión el mundo de la repetición, surgió de un evento personal que planteaba aparentemente la diferencia y donde experimentar se presentaba como una realidad que concluyó de lo no repetible. Empieza así el retorno a la conciencia, al subconsciente y a lo más primario que puede presentar una exploración guiada inicialmente por la intuición.

Reconocer el olvido como una fuerza para el retorno, recordar lo olvidado para así repetir las palabras, llegar otra vez a las imágenes, re-percibir sensaciones, etc. En esta nueva búsqueda: encontrar lo particular en lo que se repite y reconocer el placer que siento al experimentar la repetición en algunas de sus formas y las diferencias que me genera en otras.

Me encantan los micromundos, soy adicta a los detalles, nunca he podido evitar que mi ojo se detenga en las cosas pequeñas, los recovecos de los objetos y la naturaleza son una fascinación. Estos recorridos, aparentemente pequeños, me han llevado a cuestionarme de muchas formas. Algunas veces, responden a preguntas suspendidas en mi mente; otras, me llevan a entender lógicas que eran inexplicables. Llevo muchos años recolectando registros, capturando espacios de tiempo, generando un banco de formas, recolectando micromundos.

En esta serie de “Tracing Paper”, es el resultado de la agrupación de varios elementos: uno: un pequeño regalo de mi hijo Nicolás, un cuerpo muerto encontrado en la playa. Dos: Su fascinación por el mar, lo disfruta con pasión desde pequeño y ha dedicado horas de las horas al mismo. Esa alegría con que siempre describe las sensaciones, experiencias y visiones del mar con el buceo; hicieron en mí la invitación a participar de el en otra forma. Acepté su invitación a bucear sabiendo que era uno de los miedos que debía confrontar. Cómo perderme de compartir el mar a su manera? Fue un momento de mucha angustia, cuando ya estaba con ese mundo encima, sumergida en esa inmensidad, sabiendo que no podría devolverme con la rapidez que el cuerpo reacciona cuando algo no nos gusta. Qué difícil es el tiempo en esas circunstancias, que agobio el conteo de los minutos para llegar a la superficie.

Igual le agradeceré a Nico toda mi vida por hacer que compartiera ésta experiencia, pues lo que mis ojos recorrieron no tiene palabras. Pero segura de que no podría repetirla jamás.

“El alma bella dice: somos diferentes pero no opuestos…y la noción del problema se encuentra ligada a la diferencia, parece nutrir también los estados de un alma bella: solo interesan los problemas y las preguntas…sin embargo, creemos que los problemas, cuando alcanzan el grado de positividad que le es propio, y cuando la diferencia se convierte en el objeto de una afirmación correspondiente, liberan una potencia de agresión y de selección que distribuye el alma bella, destituyendola de su identidad misma y quebrantando su buena voluntad”1

  1. Gilles Deleuze. Repetición y Diferencia. 1ª ed. Buenos Aires. Amorrortu,200

Lo Intuitivo

(Primer encuentro)

En la fuerza del olvido, uso el retorno, la recordación, para detectar en mi experiencia las nociones de la repetición. El primer encuentro se da con la música, un retorno a un espacio abandonado por el exceso de repetición, entendiendo que su ausencia actual (como práctica) fue causada por el exceso.

Allegro, moderato, clave de sol, corcheas, pentagramas, respiraciones controladas, eternas horas y años de un deleite que se transformó en agotamiento cuando sólo llegaba a interpretar piezas cortas. Perdiendo el milagro que otorga la repetición en la música, perdiendo el placer que genera la repetición voluntaria.

“Si hay algo que podemos aprender de Mozart es el hecho de que no hay que tomárselo todo en serio. Cualquier situación, por trágica o espantosa que sea, tiene también su lado ligero. Eso aprendí de Mozart. Todo es cuestión de proporción. En Wagner se habla de espacio y tiempo. En Mozart de contenido y velocidad”1

El Corazón

El corazón es el ejemplo más fácil o rápido de llegar bajo la libre asociación de ideas, en este proceso inicial a partir de la intuición. Es el órgano que se percibe permanentemente, que se hace constante en su presencia por su movimiento, rítmico, es el diapasón de los dias: quien habla de las proporciones, regulador de los tonos, el eje del instrumento análogo como lo es el cuerpo. Un censor por excelencia, un detonador de lo posible e imposible.

(Aprender de memoria es, en francés: apprendre par coeur -coeur: corazón- )

“Se oponen, la generalidad como generalidad de lo particular, y la repetición como universalidad de lo singular. Se repite una obra de arte como singularidad sin concepto, y no es casual que un poema deba ser aprendido de memoria.  La cabeza es el órgano de los intercambios, pero el corazón, el órgano amoroso de la repetición”2

2 Gilles Deleuze. Repetición y Diferencia. 1ª ed. Buenos Aires. Amorrortu,2002

 

El Cotidiano

(Segundo encuentro)

Una vez que la búsqueda se activa, el cerebro, el órgano del intercambio, se predispone. Sintoniza lo visual en el entorno, hace evidente las formas y sensaciones, los indicios de mi búsqueda: Qué es la repetición? Cómo se identifica? De qué forma se manifiesta?

Desde un estado conciente, empiezo a utilizar las nociones comunes e ideas adecuadas de las proporciones de las cosas, desde un estado de razón. Y el deje del subconsciente aflora con máxima potencia. Bañarse, vestirse y la primera placentera relación con un objeto del cotidiano: la primera taza de café, que simboliza de alguna forma el inicio del día, uno “ repetido” como ayer, pero diferente en el hoy.

“Repetir es comportarse, pero con respecto a algo único o singular, que no tiene algo semejante o equivalente”2…” o bien, es el primer nenúfar de Monet quien repite todos los demás”3

  1. Daniel Barenboim. El sonido es vida. El poder de la música. Norma,2008
  2. Gilles Deleuze. Repetición y Diferencia. 1ª ed. Buenos Aires. Amorrortu,2002
  3. Charles Péguy. Clio,1917. (NRF 33ª ed)

 

La Taza

“En términos designados por la ley, existen sin duda tantas constantes como variables, y, en la naturaleza, tantas permanencias y perseveraciones, como flujos y variaciones.

Así, como las rocas más duras se convierten en materias blandas y fluidas en la escala geológica de un millón de años. Y en cada confrontación con objetos permanentes de la naturaleza, un sujeto de la ley experimenta su propia impotencia para repetir y descubre que ésta impotencia ya está comprendida en el objeto, reflejado en el objeto permanente en el que lee su condena”1

El Zapato

Este es un símbolo de la doble repetición. Desplazar el cuerpo y hacer conciencia del movimiento: dos piernas, dos pies, dos objetos: dos zapatos. Tengo la fortuna de poder repetir un movimiento que implica una doble repetición al ejecutarse. Un movimiento al que acudo pasivamente por su naturaleza y el cual vincula un objeto que es muy personal, como lo es un par de zapatos. (Imagen de un zapato en la calle, como objeto encontrado, es inevitable pensar en su historia).  Es el objeto que contiene parte del cuerpo, el pie, el cómplice del movimiento: caminar y en su mayoría de veces en pleno contacto con la tierra: descalzo.

  1. Gilles Deleuze. Repetición y Diferencia. 1ª ed. Buenos Aires. Amorrortu,2002