Textos

Rhizopus

El tiempo es la esencia del trabajo de la artista Johanna Arenas y está  representado en tres vectores que le atañen a su propia existencia y devenir cotidiano. El tiempo transcurrido desde la perspectiva de la observación y la ensoñación de la artista, un tiempo personal de vida que plantea un espacio de observación, de aislamiento y distancia de lo funcional que le permite reflexionar acerca de conceptos como la vida y la muerte, el azar y la coincidencia de los patrones naturales, como en el caso de la descomposición de la materia orgánica mediante la acción natural de un agente, en este caso un hongo llamado Rhizopus, con los patrones normales de trazas, desplazamientos y recorridos del ser humano en su desempeño normal de sus funciones.

Este acto de observación le permite asumir una posibilidad de dibujo que luego se ve materializado por procesos técnicos posteriores que la llevan a moverse en el segundo vector: la definición de un gesto que surge a partir de la repetición, cualquier material es solo un pretexto para entrar en una especie de trance repetitivo, asumiendo el gesto desde la lógica de un microorganismo consigue adoptar un  movimiento sincrónico que produce un patron, la repetición de dicho patron crea un sistema que a medida que va creciendo se va apropiando del espacio.

El tercer vector en el que se plantea la obra de la artista es el recorrido, el dibujo diario que producimos con nuestro cuerpo y con nuestro movimiento solamente por el hecho de estar vivos, estos recorridos, son producidos de una manera automata a partir de nuestras acciones día a día. Para nadie seria un tema trascendente marcar sus recorridos, pero tal como lo plantea la artista en la serie Mapas, el hecho de registrarlos diariamente permite descubrir como utilizando el tiempo y percibiendo la huella de nuestro cuerpo en el espacio, demuestra que en esencia todos producimos un dibujo cada día.

Lo que pudiera perfectamente ser un tema denso por su connotaciones existenciales logra verse y sentirse leve por la elección de la artista a la hora de escoger sus materiales, en el  caso de  Tracing Paper  sus sistemas surgen  a partir de la repetición de un gesto traducido en pequeños círculos hechos de un papel traslucido, frágil y sin estructura, los cuales se van uniendo y apoyando unos a otros hasta lograr unos sistemas majestuosos y sorprendentes que contradicen visualmente el peso en relación al tamaño. En la serie Trayectos 2015, estos movimientos se definen y se hacen visibles a partir del uso de un material diseñado para sellar y aislar como lo es la silicona, pero que abordado de esta manera produce imágenes llenas de trasparencia y fragilidad “resistente”. En el caso de la obra gráfica esta siempre esta apoyada e impresa sobre sustratos de excesiva fragilidad como lo son los papeles de algodón.

Jorge Pachón                                                      

Docente en artes

Curador      

Escenarios Prestados, Universos Infinitos

dibujar

1. tr. Trazar sobre una superficie una figura empleando un instrumento adecuado:
todos los niños dibujaron el retrato de sus padres.

2. Describir detalladamente con palabras:
nos dibujó un vivo cuadro de su barrio.

3. prnl. Revelarse lo que estaba oculto, dejarse ver, manifestarse:
se le dibujaba la ironía en la mirada.
Fuente: World reference.com

Cuando los espectadores se enfrentan a la obra de un artista “contemporáneo” de entrada se niegan a establecer un diálogo sensible y receptivo con ella y llegan generalmente de manera facilista a la frase común utilizada en estos casos tratándose de arte: “No entiendo nada”. Durante muchos años esta reacción me ha cuestionado. Si se habla de espectadores y artistas ubicados en el mismo plano, en el mismo tiempo y en el mismo momento, ¿por qué o cómo no se entiende una expresión plástica? Quien me dio las pistas para entender este entuerto fue David Hockney y su ensayo “El conocimiento secreto” en donde aclara de una vez por todas que el arte tiene más de científico que de habilidad. Que el arte renacentista tenía más que ver con lentes, matemáticas y lógica que con talentos divinos. Tal vez una de las razones que impide la apreciación de las nuevas expresiones artísticas es la atadura que los espectadores mantienen con las viejas tecnologías, es decir existe una fuerte tendencia a valorar todavía la habilidad manual a la hora de juzgar un trabajo de arte.

Y es irónico, ya que el arte siempre ha estado relacionado con las nuevas tecnologías. Si se puede poner en estos términos, el óleo fue en su momento una nueva tecnología, producto de una investigación química que le permitió al artista poder copiar la realidad en su lienzo manteniendo el retrato o la escena húmeda, viva y suspendida hasta que el virtuoso pudiera hacer completo el registro fiel de su mirada.

Así mismo, el dibujo desde siempre fue una expresión científica necesaria para el registro naturalista del mundo, otras veces se usó como propuesta analítica del espacio y de las formas y con la ayuda de la perspectiva —herramienta eminentemente científica— transformó el concepto de la imagen haciéndola más creíble.

Tomando como referente Escenarios prestados, universos infinitos de la artista Johanna Arenas, se ve como a partir de una observación científica muestra un universo que no se podría definir a no ser por su capacidad de dibujante. Cada escenario no es más que un dibujo metódico, analítico y poético. La base del dibujo es la línea y la trama; el logro de la artista no estuvo en repetir lo que ya está hecho, sino en hacer ver lo que el espectador no ve. A través de la creación de cultivos vivos y su observación evidencia un mundo que replica un proceso de vida generando imágenes que hablan de la partícula, de la tierra, del universo, del tiempo, de la transformación y de la muerte.

Cada escenario plantea precisamente eso: un universo infinito, un fragmento del universo —prestado del universo— un ejercicio de paciencia (como el dibujo) de observar y registrar día a día como la materia se muere, se trasforma y se sublima.

Lo que pasa invisible ante los ojos del espectador cegados por la saturación de información es rastreado, fotografiado y sistematizado día tras día hasta obtener estos dibujos…, pero como ¿dibujo? ¡Sí! Dibujo, ya que las obras cumplen con todos los postulados de este; los escenarios son de una línea perfecta que se va sobreponiendo una y otra vez hasta lograr a través de la trama grises imposibles, volúmenes inexistentes y atmósferas gaseosas. Solo que la artista en este caso no usó carboncillo para realizarlos: ¡usó el tiempo como medio!

Jorge Pachón
Artista plástico, curador, docente en artes Mayo 28 de 2014

Tracing Paper

La repetición como un acto natural que nos incluye como seres vivos en la construcción del universo, la repetición es un acto natural, perfecto, estético y mágico que todo lo convierte en un proceso imperceptible de expansión (movimiento) .La humanidad no se acepta como un producto del caos, en su proceso de “civilización” ha creado limites, normas y controles que tratan de dirigir este crecimiento hacia un objetivo de progreso y cambio; tallando , mutilando y dirigiendo ese crecimiento como lo haría un cultivador de bonsái.

El repetirse crea la posibilidad de la diferencia, si lo vemos en el tema del arte, la originalidad no consiste en no repetir, sino en repetir para ser diferente. Para crear tendremos pues que partir desde un presente imperfecto y regresar al pasado para vislumbrar un futuro ideal.

La repetición aquí no puede ser tomada como un proceso científico puro, sino más bien todo lo contrario, si hacemos mapas diarios, mensuales y anuales veremos que el patrón de repetición del cual partimos es mucho más simple de lo que pudiéramos creer o por lo menos aceptar. Nuestra vida cotidiana es tan simple que si superpusiéramos nuestros esquemas de rutina, en realidad no obtendríamos una imagen muy compleja.

Cosa diferente se podría decir de nuestros mapas sensoriales, pulsionales o expresivos, precisamente el acto de romper una rutina de la cotidianidad y escoger un vector nuevo (bucear), hizo posible la experimentación y el descubrimiento de la belleza de lo igual pero diferente. Una taza de café, veinte, cien…, va creando un patrón. La vida llena de patrones como un coral gigante, el movimiento está en la repetición, sin repetición no es posible crecer, los patrones se van haciendo duros, pero permiten avanzar, nuevos patrones se irán instalando agrandando el espacio de cuerpo, en tanto más patrones mas  amplia sera  la distancia  alcanzada.

La repetición en el caso de Tracing Paper podría ser tomada como un ejercicio de vida, un ejercicio artístico de vida que parte desde lo más sencillo: la cotidianidad.

Jorge Pachón

Curador

2011

Tracing Paper

Es curioso cómo  los gestos simples, lo básico, lo frágil y lo sutil despiertan una atracción visual en el ser humano. Cómo despiertan su atención e inmediatamente generan un efecto hipnótico en el espectador.

Exactamente eso es lo que ocurre cuando uno se encuentra frente a alguna de las piezas del proyecto Tracing paper (2012) de Johanna Arenas.  Es inevitable que la sutileza de las formas y de la composición de esta exquisita instalación no lo atrape a uno, dejando que la tensión visual descanse sobre estos amplios campos de papel plegado, que recuerdan ejercicios contemplativos de la naturaleza, a los cuales todos nos hemos visto sometidos en algún momento de la vida.

Conversando con Johanna, a quien tengo la fortuna de conocer desde hace varios años y a quien en parte le debo el hecho de haber encontrado mi vocación profesional, me decía que parte de este proyecto surgió de una experiencia puntual: unas inmersiones de buceo al lado de su hijo mayor y justamente ese mundo submarino se grabó en su inconsciente y calcó en su memoria formas rocosas y coralinas que con gran paciencia y habilidad reproduce en papel en Tracing paper, haciendo que la atmósfera se desplace y uno tenga la sensación de estar allí, nadando entre el papel.

La posibilidad de recorrer el espacio permite que se desarrolle un juego intimo entre el espectador y la pieza y que cada cual pueda descubrir formas, como si se tratara de nubes en el firmamento.

Delicado, sofisticado, frágil. Cada pieza esta constituida por pliegues simétricos que plantean construcciones a partir de la repetición de secuencias y hacen comentarios sobre la persistencia y continuidad de una acción, idea u oficio.

El audio que acompaña la instalación también logra un desplazamiento sensorial y aunque nos parece familiar y simula el agua, revela una nueva sorpresa al develarse simplemente como el ruido del crujir del papel tomado durante la construcción de la obra.

Tracing paper es una instalación que vale la pena no perderse,  una invitación a dejarse llevar por los sentidos y las sugerentes formas que la componen. Es una maravillosa y delicada aproximación al espacio.

Tracing paper estará abierta al público hasta el 28 de mayo de 2012

Carlos Andrés Hurtado

Director

Nueveochenta Arte Contemporáneo